Boca vs. Vasco da Gama: la noche de la remontada en el Maracaná
Hay partidos que se juegan, y hay noches que se cuentan durante años. Lo de hoy en Río de Janeiro, a las 21:30 (hora argentina), tiene que ser de las segundas: Boca visita a Vasco da Gama en el Maracaná por la vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana.
Boca llega abajo. El 1–0 de la ida todavía duele: el gol de Adson a los 24 minutos del primer tiempo en una Bombonera que no lo podía creer. Esa noche Vasco se llevó la ventaja y el silencio, y nosotros nos quedamos con la bronca. Pero la serie no terminó. Quedan 90 minutos, y Boca hizo historia justamente cuando le tocaba remar en contra.
Un templo ajeno, una camiseta que no le tiene miedo a nada
El Maracaná impone, no hay vueltas. Es el estadio de las finales del mundo, el de las tribunas que parecen no terminar nunca. Pero el azul y oro ya sabe lo que es ganar en Brasil, y esta camiseta pesa en cualquier cancha del continente. Un estadio lleno en contra no asusta a este equipo. Lo despierta.
Y no vamos a estar solos. Más de mil hinchas de Boca ya coparon Copacabana antes del partido. La 12 viajó, cantó en la playa y esta noche va a estar en el Maracaná. Cuando el equipo mire a la tribuna, va a encontrar a su gente.
Paredes, el capitán que no se quiere perder la noche
Si hay una imagen que resume esta revancha es la de Leandro Paredes. Viene de un desgarro, no está al 100%, y aun así quiere estar. Según la previa, el capitán está disponible y el Vasco Arruabarrena tiene que decidir si arranca o entra desde el banco. Hay noches que no se miran desde afuera, y Paredes lo sabe.
Atrás de él hay un equipo que tiene con qué. Ascacibar va a meter en cada pelota dividida. Merentiel juega cada partido como si fuera el último. Y Velasco o Villa (el DT todavía no lo definió) pueden romper el partido en una jugada. Lo que se necesita está.
La cuenta es simple
Un gol empata la serie. Dos goles nos ponen en la final.
No hace falta un milagro, hace falta ser Boca: presión, carácter y ninguna pelota perdida antes de tiempo. Hay que aguantar los primeros minutos en los que Vasco va a querer liquidarla, y después golpear. Un gol cambia todo: callás un estadio, el rival empieza a dudar y la serie arranca de nuevo.
Barranquilla espera
Del otro lado del cuadro esperan Atlético Mineiro o Montevideo City Torque. La final es el sábado 21 de noviembre en Barranquilla. Está a 90 minutos de distancia, a una noche de que Boca vuelva a jugar una final internacional.
Esta es la clase de noche que te recuerda por qué sos de Boca. No porque sea fácil, sino porque cuesta, porque viene cuesta arriba y en cancha ajena.
Hoy no hay ida que valga ni pasado que pese. Hay un equipo, una hinchada y un sueño. Que el Maracaná escuche a la 12.
El horario y el historial del cruce están en la página del partido. El horario sale del marcador público de ESPN y puede cambiar: ante cualquier diferencia, vale lo que informe la Conmebol.